En verano, ¡un buen helado!

Cuando llega la temporada de calor y especialmente el verano, se da por empezada oficialmente la temporada de helados. Y es que comer helados en verano es un capricho al alcance de todos, tanto niños como adultos, y aunque hoy en día los podemos comer en cualquier época del año, gracias a su poder refrescante, son estos los meses en los que más helado se consume en nuestro país.

A la hora de comernos un apetecible helado debemos tener en cuenta todo lo que le aportará a nuestro organismo; saludable y perjudicial prácticamente a partes iguales.

Helado de frutasSi durante el verano solemos realizar una vida más bien sedentaria, debemos tener presente que los helados son una fuente elevada de carbohidratos. Nos aportarán energía pero deberemos quemarla, por ejemplo, dando largos paseos, nadando, haciendo ejercicio en casa o en el gimnasio, etc.

Además de los carbohidratos, los helados son ricos en grasas saturadas, azúcares y lactosa, que si las consumimos en altas cantidades pueden afectarnos al colesterol aumentándolo sustancialmente.

Especial cuidado deben tener todas aquellas personas intolerantes a la lactosa ya que la gran mayoría de los helados está elaborado a base de lactosa, lo cual puede provocarnos malestar y problemas digestivos.

¡Pero no todo es perjudicial!

Los helados son una fuente de minerales, con un alto contenido en calcio y fósforo, algo que ayudará al mantenimiento de nuestros huesos.

También contienen muchas vitaminas, entre las que podemos encontrar del tipo A, C, D y E ademas de la vitamina K que es muy importante para la salud de nuestra sangre.

Para intentar minimizar los contras de comer helado, os damos una serie de consejos:

  • Sabores con frutas: la mayoría de helados que contienen frutas (mango, fresa, plátano, limón o coco, entre otros) engordan mucho menos que los formados a base de chocolate y otros dulces. Así que intentaremos elegir sabores frutales.
  • Naturales, mucho mejor: son muchas las heladerías que ofrecen helados elaborados de forma artesanal y natural, sin aditivos ni sabores artificiales. Este tipo de helado engorda muchísimo menos que los elaborados y envasados en fábricas.
  • Helado pequeño, dos veces bueno: no es necesario comerse el helado más grande de la heladería. Si los tomamos en pequeñas cantidades el volumen de calorías que acabará en nuestro cuerpo será mucho más reducido y aún así seguiremos disfrutando de este apetecible manjar.
  • Hecho en casa: hay infinidad de recetas para hacer helados de manera casera y en apenas 10 minutos. Podremos hacerlos de nuestro sabor favorito (sin olvidarnos de las frutas) y nos estaremos asegurando al 100% que está libres de aditivos, colorantes y conservantes, algo beneficioso para nuestro organismo.

Desde Lipodieta queremos que disfrutes al máximo del verano sin excesos y sin poner en riesgo tu salud.

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