Qué comer en otoño

En el post de hoy vamos a hablar de la alimentación de temporada, que ofrece múltiples beneficios no solo para nuestro organismo sino también para la naturaleza. Comer productos estacionales es una garantía para una dieta saludable y para contribuir a un planeta sostenible.

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Antiguamente, los seres humanos tenían que conformarse con comer solo los productos producidos por la tierra en esa época del año. Sin embargo, la revolución industrial hizo que pudiésemos comer de todo en cualquier época del año.

A pesar de las ventajas que esto pueda suponer, existen una serie de inconvenientes que tendríamos que tener en cuenta a la hora de decidir qué comemos ya que comer alimentos fuera de su estación contamina más y no nos garantiza que estamos recibiendo todos los nutrientes necesarios.

Por el contrario, consumir frutas y verduras de temporada no sólo nos asegura que estaremos comiéndolas en su mejor momento y cuando la relación calidad-precio es mejor, sino que además están llenas de nutrientes.

Los alimentos mantienen intactos todos su sabor, textura y olor, por lo que son más sabrosos y sanos. Además, son más ecológicos porque al consumir productos de temporada estamos reduciendo el gasto energético ya que no se necesita tanto gasto en distribución ni almacenaje.

Y por si esto fuera poco, la alimentación de temporada es más barata lo cual no viene nada mal en los tiempos que corren. Como hay más cantidad de productos los precios bajan y podemos disfrutar de frutas y verduras de calidad a un precio más reducido.

En otoño, nuestro objetivo fundamental se convierte el de prevenir enfermedades como los catarros y la alimentación de temporada nos puede ayudar en esa meta.

Existen verduras y hortalizas en esta época del año que contienen grandes cantidades de vitamina A. Un menú a base de ensalada de endibias, crema de calabaza y unos caquis de postre se puede convertir en un gran aliado para evitar los resfriados.

En la cocina de otoño no pueden faltar también las setas o las alcachofas las cuales además de sanas suelen ser ingredientes fundamentales en las dietas para bajar de peso. Lo mismo ocurre con la dorada o el emperador, que se encuentran en su punto álgido en este momento del año y que nos aportan todos los beneficios del pescado azul como pueden ser los poliinsaturados, sobre todo el omega 3.

Así que ya sabéis, adelgazar y adquirir unos hábitos de alimentación correctos no está reñido con la apuesta por un mundo más sostenible y con la calidad de la alimentación. 

Cuidado con los azúcares ocultos

Cuando pensamos en el azúcar, normalmente pensamos en el que usamos para endulzar nuestras bebidas o postres. Ese azúcar podemos controlarlo y somos conscientes de que debe moderarse su ingesta cuando se realiza una dieta y, preferiblemente, debe sustituirse por stevia o sucralosa. También pensamos en los azúcares naturales que tienen algunos de los alimentos que consumimos (frutas, miel o leche), pero existen azúcares ocultos en los alimentos procesados que, a diferencia de los azúcares naturales, no tienen ningún interés nutricional, si no que únicamente aportan calorías a nuestra alimentación.

¿Y cuál es el problema? Pues que como no es obligatorio informar en las etiquetas de los alimentos de estos azúcares añadidos, a menudo pasan desapercibidos y los consumidores desconocen esta información.

Sin conocer qué cantidad de azúcar exacto tienen los alimentos procesados que consumimos, estamos alterando nuestra dieta e ingiriendo mucha más cantidad de azúcar del límite recomendado, que es un 10% del valor calórico total de la dieta (siendo este límite recomendado de exactamente 75g para hombres y de 57g para mujeres).

¿Y cómo podemos detectar estos azúcares ocultos en alimentos procesado? Dos sencillos pasos:

  1. Leer la etiqueta con la información nutricional del producto: si bien muchos fabricantes no tienen la obligación de hacer constar la cantidad de azúcar añadido, el etiquetado mostrará la cantidad de azúcar por ración o por 100g; si tiene un 15% o más de azúcar, se trata de un producto con un elevado contenido en azúcar. Si por el contrario, tiene un 0,5% o menos, se considerará un alimento con 0% de azúcar.
  2. Hay que revisar bien el listado de ingredientes de la etiqueta con la información nutricional, pues el azúcar recibe múltiples nombres y hay que ser capaz de identificarlo. Estos nombres son:
  • Miel de agave
  • Edulcorante de maíz
  • Jarabe de maíz
  • Jugo de Caña Deshidratada
  • Dextrina
  • Dextrosa
  • Fructosa
  • Jugo de fruta concentrado
  • Glucosa
  • Jarabe de maíz de alta fructosa
  • Lactosa
  • Maltodextrina
  • Jarabe de malta
  • Maltosa
  • Jarabe de arce
  • Melaza
  • Jarabe de arroz
  • Sacarosa
  • Sorgo
  • Xylose
  • Azúcar morena
  • Jugo de caña
  • Azúcar de repostería
  • Miel de maíz
  • Azúcar blanca granulada
  • Azúcar invertida
  • Miel de malta
  • Melaza
  • Azúcar en bruto
  • Sucrosa

¿Qué alimentos incorporan azúcares ocultos?

Algunos de los alimentos que contienen azúcares ocultos son los refrescos (¡una lata de 330 ml contiene el equivalente a 6 terrones de azúcar!), galletas saladas, pan de molde, pan de viena, alimentos light, fiambres y embutidos, yogures, zumos, bollería, galletas, helados, cereales, salsas y aderezos, chocolates sin grasa  o conservas, por ejemplo. puedes ver una completa lista de alimentos con azúcar oculto haciendo clic aquí.

¿Cómo evitar esta ingesta de azúcares ocultos?

  • Moderar el consumo de alimentos procesados.
  • Si se toman zumos, hacerlos mejor en casa. La fruta tiene azúcares naturales, pero de este modo evitamos los azúcares añadidos.
  • Intentar cocinar/preparar en casa la mayoría de los alimentos que contienen azúcares añadidos (pan, bollería, helados, salsas,…) así ocurrirá lo mismo que con los zumos: sabremos la cantidad de azúcar que estamos consumiendo.
  • Reducir la ingesta de refrescos a uno al día como máximo.
  • Optar por alimentos frescos y con azúcares naturales para nuestra alimentación.