Arriba la fiesta, ¡abajo las calorías!

Hemos pasado las navidades pero aún quedan fiestas (Nochevieja, Año Nuevo y Reyes) y, por tanto, aún nos quedan comidas, cenas, reuniones, encuentros, reencuentros, quedadas y un sinfín de actividades que inevitablemente se harán alrededor de la mesa.  Comidas deliciosas, dulces más que apetecibles y bebidas a la orden del día, todos con una característica en común: gran dosis de calorías.

Si estás siguiendo el método Lipodieta, tu médico ya te habrá facilitado las pautas para estos días, recuerda que debes seguirlas adecuadamente. Pero en caso de que te hayan dado de alta o que aún no hayas empezado con Lipodieta, estos consejos te ayudarán a no superar límites ni excederte.

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Ahora bien, primer consejo, relájate y disfruta de las fiestas porque sino ¿qué sentido tienen? Solo con aplicar unos pequeños e infalibles trucos que te vamos a dar podrás vivir al máximo cada oportunidad que tengas de sentarte a la mesa con la familia o los amigos.

Qué hacer cuando te invitan

– Nunca vayas con el estómago vacío o te comerás todo a tu paso. Tómate un caldo caliente o una manzana antes de salir de casa y llegarás con un nivel de hambre ¨normal¨ que te permitirá disfrutar sin comer de más.

– Come de todo pero dale prioridad a los vegetales, ensaladas, frutas, etc. Son más sanas y ayudarán a llenar tu estómago dejando poco espacio para la comida más calórica y probablemente menos sana.

– En cuanto a bebidas, alcohólicas o no, siempre tómate un vaso de agua antes. Así no estarás respondiendo a tu sed sino al simple placer de degustarla.  Recuerda que si estás conduciendo ya no hablamos de calorías sino de un consumo responsable de bebidas alcohólicas.

– A la hora del postre siempre decántate por las frutas. Los polvorones, mazapanes y turrones tienen muchas calorías. Si de verdad te apetece no te frenes pero controla la cantidad. Si tienes muchos compromisos intenta no repetir el mismo postre en todos, déjalo para las ocasiones más especiales.

– Si puedes antes y/o después de comer, camina. Caminar antes de comer activará tu metabolismo y después de la comida te ayudará a hacer la digestión. Así que si tienes la opción de ir caminando… ¡genial!. Si vas en tren o metro pues no dudes en bajarte una estación antes o si vas en coche aparca un poco más lejos para obligarte a caminar.

Qué hacer cuando eres la anfitriona / el anfitrión

Aunque como anfitrión/a siempre trabajarás más, también es cierto que tendrás más control sobre el menú y por lo tanto las calorías y calidad de la comida que sirvas.

– Como entrante opta por alimentos que sean bajos en grasa. Los mariscos, el salmón, las anchoas, los boquerones y las ensaladas son ideales. El jamón y los embutidos magros también son una excelente y deliciosa opción.

– Como primer plato un buen caldo o crema. Sienta muy bien y ayudará a saciar un poco el hambre.

– Decántate por platos horneados y acompañados de vegetales. El pescado o las carnes magras, como el pollo o el pavo, sientan muy bien y gustan mucho.

– En tema de salsas intenta remplazar la mantequilla y la nata por leche evaporada. La consistencia se mantendrá cremosa pero sin tanta grasa ni calorías. El aceite de oliva es siempre una buena opción para condimentar.

– Con los postres que nunca falten las frutas. Existe la opción de encontrar turrones, mazapanes o polvorones en versiones light, sin azúcar o con fructuosa. También los hay más bajos en grasas.

– Recuerda que no solo ese día, sino todos los días, el ejercicio será tu gran aliado.

Ahora ya no tienes excusas para disfrutar de las fiestas sin que estas ¨acaben¨ contigo. ¡Desde Lipodieta aprovechamos y te deseamos unas felices fiestas!

“Yo como por estrés”

¿Cuántas veces tú o alguien allegado a ti ha dicho que ha tenido un atracón de comer o ha comido mal por estrés? 

Quizás recuerdes que hablamos hace unos meses del hambre emocional y comer por estrés es uno de los síntomas de esta situación. Como lo consideramos una situación importante que conduce a una conducta inadecuada a la hora de comer y que puede causar el aumento de peso de forma drástica, queremos arrojar luz sobre el estrés.

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Hoy en día la mayoría de las personas vivimos en un constante estado de alerta. Desde el momento en que nos despertamos hasta que finalmente termina el día y cerramos los ojos para dormir, literalmente, no paramos. El día entero se resume en mil cosas que queremos hacer y resolver a la vez sin contar lo que ya estamos planeando para el día siguiente… Y si esto lo repetimos día tras día, sin darnos tregua ni dedicarnos un momento para nosotros mismos, podemos llegar a un punto de quiebre y encontrarnos con el estrés.

Pero… ¿qué es el estrés?

“El estrés es el estado de cansancio mental que provoca la exigencia de un rendimiento superior al normal, provocando diversos trastornos físicos y mentales”.

En otras palabras, el estrés ha pasado a ser un estilo de vida. Vivimos en un constante ajetreo, exigiéndonos más lo que podemos y, peor aún, castigándonos por no ser capaces de ¨poder con todo¨. Esto no es sano… El estrés a estos niveles no es sano.

Causas del estrés

El estrés depende mucho de la persona y su capacidad para lidiar con las situaciones que le generan determinada tensión física o emocional. Lo que para algunos puede ser un evento de mucha importancia para otros es insignificante. A veces no se trata de la intensidad del evento sino de su duración en el tiempo lo que produce que la persona lo interprete de forma negativa generándose así estrés.

Los factores que causan estrés de pueden dividir en emocionales y físicos. Lo cierto es que muchos de estos factores son parte de nuestro día a día y a veces no nos damos cuenta del impacto que  tienen sobre nosotros. Y es justo en ese punto donde comenzamos a vivir estresados y ni siquiera nos damos cuenta.

Factores emocionales que causan estrés:

  • Mudanzas y obras en casa.
  • Exámenes y pruebas.
  • Problemas de pareja o familiares.
  • Desempleo
  • Muerte o enfermedad grave de un ser querido.
  • Retos o problemas laborales.
  • Discusiones laborales o familiares.
  • Atascos de tráfico.
  • Falta de tiempo para hacer las cosas.
  • Falta de tiempo para hacer aquello que nos gusta.

Factores físicos que causan de estrés:

  • Ruido molesto.
  • Malas posturas (sentado, acostado, caminando).
  • Temperaturas extremas.
  • Hambre.
  • Falta de sueño.
  • Hacinamiento.

Síntomas del estrés

Presión arterial alta, insuficiencia cardíaca, diabetes, obesidad, depresión o ansiedad, problemas de la piel, problemas menstruales, diarrea o estreñimiento, mala memoria, dolores y achaques frecuentes, dolores de cabeza, falta de energía o concentración, problemas sexuales, cansancio, problemas para dormir o dormir demasiado, pérdida o aumento de peso, y un largo etc.

Es muy importante estar atento/a a aquellos síntomas que indiquen que podemos estar sufriendo de estrés, así será más fácil buscar una solución que nos ayude a superar la situación y por lo tanto el estrés. Y no lanzarnos a comer compulsivamente cuando lo único que obtenemos es un alivio momentáneo que está afectando muchísimo a nuestra salud.

Desde Lipodieta te recomendamos que si detectas que sufres estrés y no eres capaz de controlarlo, acudas a un profesional que pueda ayudarte a gestionarlo y que sobre todo no te engañes a ti mismo: comer de forma impulsiva, comer dulces o comer grandes cantidades no van a hacer que esa situación desaparezca.